Comunicación para recuperar la confianza en la ONU

¿Sabes cuál es el trabajo de la Organización de la Naciones Unidas? ¿Cuántas organizaciones asociadas tiene? El organismo reflexiona sobre cómo conseguir que te enteres en un curso organizado por la FAO
San Lorenzo de El Escorial 

En el último año, Donald Trump ha ganado las elecciones en Estados Unidos, los británicos decidieron salirse de la Unión Europea y Colombia dijo “no” a un acuerdo de paz contra todo pronóstico. Estas son señales de que hay una falta de confianza y credibilidad en las instituciones y en la política a escala global. Y las Naciones Unidas no son inmunes a ella. Así lo destacaron Enrique Yeves, director de comunicación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y Amalia Navarro, con el mismo cargo en la Secretaría Iberoamericana. Ambos, participantes este jueves en el curso de verano en El Escorial organizado por la FAO, respondieron a una pregunta:

“¿Por qué tiene importancia la comunicación? La credibilidad es fundamental para las Naciones Unidas. Y la pérdida de la misma en los últimos años se trata de paliar desde dentro”. Yeves se refería a la imagen como institución, porque hay un aspecto en el que la ONU es fuente de confianza: los datos. “Cuando nosotros decimos que hay 800 millones de personas que pasan hambre en el mundo, es titular en todos los medios del mundo”, aseguró. Para Navarro el problema es que, a pesar de la credibilidad de los datos, los organismos multilaterales tienen el reto de acortar la lejanía entre instituciones y ciudadanía, y suavizar la excesiva complejidad de los mensajes. “Todo el mundo sabe que FAOse dedica a la alimentación, Unicef a los niños, ACNUR a los refugiados, pero cada septiembre [cuando se celebra la asamblea general] la gente todavía pregunta para qué sirven las Naciones Unidas”, apuntó la experta.

Las malas noticias, como las violaciones de mujeres por parte de cascos azules, tampoco ayudan a que los ciudadanos conozcan y respeten la labor de la institución. Un caso representativo en este sentido es el brote de cólera en Haití tras el terremoto de enero de 2010 –epidemia que ha matado a más de 10.000 y afectado a cientos de miles de personas–. Una investigación del Centro de Control de Enfermedades estadounidense concluyó ya en 2011 que fuerzas de paz de la ONU procedentes de Nepal fueron probablemente las causantes del estallido del brote de la enfermedad. Oficialmente, no se admitió esta culpa hasta 2016. “Se negó durante años y Ban Ki-moon, antes de marcharse, lo reconoció y pidió perdón públicamente”, recordó Navarro. “Eso fue una enseñanza. La percepción de que las violaciones son generalizadas no es cierta. De ninguna manera representan a los miles de cascos azules por el mundo. Sin embargo, cuando ocurre, la ONU tiene que ser tajante”, añadió. Yeves matizó, además, que “cuando se magnifican las crisis, hay intereses detrás. Parece que el resto de trabajo no cuenta”.

DATOS BÁSICOS DE LA ONU

La Organización de las Naciones Unidas fue creada tras la Segunda Guerra Muncial, en octubre de 1945 con 51 Estados miembro. Hoy, forman parte de este organismo multilateral del que hoy forman parte 193 países.

En los 70 años de su historia, se ha otorgado once veces el Premio Nobel de la Paz a las Naciones Unidas, así como a sus organismos especializados, organismos relacionados, fondos, programas y a miembros del personal.

Los órganos principales son: la Asamblea General, el Consejo de Seguridad, el Consejo Económico y Social,  el Consejo de Administración Fiduciaria, la Corte Internacional de Justicia y el Secretario General.

El sistema está formado, además, por numerosas organizaciones afiliadas conocidas como programas, fondos y agencias especializadas, entre otras. Algunos conocidos ejemplos son el Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la Agencia de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) o la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Así, hasta 34.

Entre sus filas, a Yeves también le cuesta encontrar aliados para que el trabajo de los organismos de la ONU luzca. La FAO desarrolla miles de programas para mejorar la alimentación de millones de personas por todo el mundo. Su labor parece, entonces, tan fácil como contar tales proyectos. Pero “cuando un director general empieza a dedicar recursos a comunicación de manera estratégica, los países plantean problemas”, señaló. “Dicen que la FAO no está creada para hacer propaganda, sino para la lucha contra el hambre”. Y así es. Desde el punto de vista de Yeves, su tarea no consiste en “darle publicidad a la organización”. “La comunicación es crucial para informar sobre los grandes retos del mundo. La única opción que tenemos es la sensibilización, ser capaces de llegar a la opinión pública mundial para que, por ejemplo, se tomen medidas contra el cambio climático”, prosiguió. Y tienen tarea: hay 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, con 169 metas, para lograr un mundo mejor para 2030. Sin embargo, los progresos todavía se exponen a golpe de sesudas y medidas declaraciones oficiales.

Navarro, quien fue responsable de la campaña de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en España y participó en el diseño de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, aconsejó “enfocarse a resultados”. A su acompañante en la mesa le sugirió “responder a la gente que se pregunta qué va a hacer la FAO al respecto cuando se dan los datos de hambrientos en el mundo”.

Este foco en los resultados “parece evidente, pero no lo es”, continuó la especialista. Un ejemplo fue la alianza del Fútbol Club Barcelona con Unicef. “Antes del 2006, el Barça no tenía ningún logo en su camiseta y se acercaron a Unicef para cederles el espacio. Y la organización dijo: ‘Mi negocio no es fortalecer la imagen de Unicef, sino los niños. Si esto no tiene un retorno para ellos, no me interesa”, desveló Navarro frente a una veintena de estudiantes. “Al final, tras meses de conversaciones, el club decidió pagar por llevar el logo en su camiseta. Este es un retorno directo y tangible para la infancia, en este caso, para niños que vivían con VIH-Sida”, terminó.

La directora de comunicación del SEGIB expuso otras claves para luchar contra la falta de credibilidad y desconfianza en instituciones que, además del nombre, muchos desconocen qué hacen. “Ya no formo parte de Naciones Unidas, pero puedo hablar desde mi experiencia. Y hay muchos retos de comunicación que todos los organismos multilaterales compartimos”, dijo. En su opinión, hay que repensar la comunicación. ¿Problemas a resolver? La percepción de lejanía, elitismo y la falta de comprensión sobre a qué se dedican y para qué sirven.

“La imagen que persiste es de organismos burocráticos, con un lenguaje muy técnico difícilmente entendible por la mayoría”, profundizó Navarro. “Y la percepción es que eso prevalece por encima de los valores, la misión, el compromiso con el cambio, la responsabilidad y una mirada que se espera que sea más cercana a las realidades sociales del mundo en el que vivimos”, añadió.

La imagen que persiste es de organismos burocráticos, con un lenguaje muy técnico difícilmente entendible por la mayoría

AMALIA NAVARRO, DIRECTORA DE COMUNICACIÓN DE LA SEGIB.

Aquí, la responsable de comunicación del SEGIB ve una oportunidad: cambiar. “Todo el mundo acaba metido en una jerga propia y creemos que todo el mundo conoce. Pero no es así”, reconoció. Por eso ella, a las personas que trabajan en el equipo de dirige, les planeta a menudo cuestiones como estas: “¿Tu madre sabe lo que haces? ¿Si paro a alguien en la calle entendería lo que dice esta nota?”. “No se trata de vulgarizar los mensajes, pero sí humanizarlos y contar las historias de las personas”. Ya no basta, continuó, con mandar un comunicado tras una cumbre. Tampoco es suficiente tratar de convencer con datos y declaraciones. Entonces ¿qué funciona?

Para contar historias de personas y que importen a otras personas, “es importante escuchar”, anotó. En este sentido, recordó la experiencia de la encuesta MyWorld que realizó la ONU cuando se estaban decidiendo los Objetivos de Desarrollo Sostenible. A la pregunta de qué mundo quieres para tu familia o tus hijos contestaron 10 millones de personas y lo que dijeron fue recogido en la agenda internacional. “Casi todo el mundo, en diferentes puntos cardinales del planeta, contestaron de forma parecida: educación, salud y trabajo”, indicó Navarro ante la audiencia. Las redes sociales, que permiten el contacto directo con los receptores de la comunicación, son claves para lograr acortar distancias. “Tenemos que perderles un poco el miedo”, apuntó. Así, si Ban Ki-moon dedicó uno de sus últimos discursos a pedir perdón a los haitianos por el brote de cólera, el recién llegado secretario general Antonio Guterres realizó una aparición en su primer mes de mandato en Snapchat. “Quizá yo no me entere. Pero mi hija sí”, zanjó Navarro.

Enrique Yeves y Amalia Navarro, directores de comunicación de la FAO y la SEGIB respectivamente, ayer durante el curso de verano en El Escorial.

Enrique Yeves y Amalia Navarro, directores de comunicación de la FAO y la SEGIB respectivamente, ayer durante el curso de verano en El Escorial. THOMAS CANET

fuente:https://elpais.com